Actrices de ‘One Tree Hill’ acusan de acoso sexual al creador de la serie

Las acusaciones de acoso sexual en Hollywood continúa creciendo, a estas demandas sobre comportamiento inadecuado hacia actrices se suman las del elenco de la exitosa serie One Tree Hill, donde su creador, Mark Schwahn, acosó sexualmente a las mujeres con las que trabajó en el programa.

Una de las guionistas, Audrey Waychope, fue la primera en denunciar las acciones de Schwahn en sus círculos laborales. Utilizó su cuenta de Twitter para narrar los hechos.

Fue durante el fin de semana cuando la escritora describió cómo sucedieron las cosas con el creador de la serie.

“A la luz de la Andrew Kreisberg informes, unos pensamientos acerca de mi primer trabajo de escritura que he querido decir desde hace años pero nunca ha tenido las agallas para. Cuando tenía 29 que mi pareja de escritura y yo fuimos contratados como personal de escritores.”

“Decir que nos emocionamos fue un eufemismo. Decir que dejó ese trabajo desmoralizado y confundido es también un eufemismo. Una de las cosas 1 º nos dijeron fue que el productor escritoras sobre la base de su apariencia. Eso es por qué estás aquí él quiere follarte”.

Tras las declaraciones de la guionista, la actriz Sophia Bush y otras intérpretes de la serie han redactado una carta en la que se refieren a los actos del Mark Schwahn, como un “secreto a voces”.

A quien le interese,

Todas las integrantes del reparto de One Tree Hill han elegido este foro para unirse en apoyo de Audrey Wauchope y de los demás. 

Usar la terminología que se ha vuelto familiar a medida que la realidad sistémica del acoso sexual y el asalto se vuelve cada vez más clara, Mark Schwahn.

Durante la filmación de One Tree Hill, el comportamiento fue algo así como un “secreto a voces”.

Muchas de nosotras, en diversos grados, fuimos manipuladas psicológica y emocionalmente. 

Más de una de nosotras todavía está en tratamiento por estrés postraumático. 

Muchas de nosotras nos pusimos en posiciones incómodas y tuvimos que aprender rápidamente a defendernos, a veces físicamente, porque nos quedó claro que los supervisores en la sala no eran los protectores que se suponía que debían ser. 

A muchas de nosotros se nos habló de un modo que abarcaba desde el espectro profundamente perturbador, hasta el traumatismo, hasta la ilegalidad absoluta. 

Y algunas de nosotras fuimos puestas en posiciones en las que nos sentimos físicamente inseguras. 

Más de una mujer en nuestro programa tuvo su trayectoria profesional en peligro.