Guía para una buena salud sexual en verano

El verano es un gran momento para sudar las sábanas

A pesar de que la leyenda que afirma que en verano ligan hasta las piedras sea falsa, lo cierto es que el calorcito ayuda a aumentar el número de relaciones sexuales.

La combinación entre el sol, el terraceo, los vestidos vaporosos y los cuerpos bronceados forman un cóctel demasiado sensual como para resistirse a él.

No hay que agobiarse pensando en el futuro puesto que aunque los amores de verano son efímeros, también son intensos, pasionales y divertidos. Un estupendo alimento para elevar cuerpo y alma que nos permite disfrutar de una versión ligera del amor.

Ahora bien, el verano nos plantea una serie de particularidades que tenemos que tener en cuenta para alejarnos de los dramas que nos quieren hundir con sus tristes garras y convertir cada noche en un festival de sonidos sensuales y sábanas sudadas. Toma nota:

  • Cuida tu higiene. Con esto no decimos que descuides tu higiene durante el resto del año, ojo, sino que en verano por los excesos de calor y humedad hay que tener especial cuidado en la limpieza de nuestras partes íntimas. Es positivo usar ropa interior de algodón, y lavarse con agua y jabón antes y después de las relaciones sexuales.
  • Siempre protección. En verano se multiplican las relaciones ocasionales y en este tipo de prácticas sexuales hay que tener especial precaución de utilizar profilácticos.
  • Utiliza la imaginación. ¿La playa y el agua están para nada y para descansar? Pues sí, pero también es cierto que pueden servir para que dejemos volar nuestra imaginación y llevar a cabo excitantes prácticas sexuales.
  • Dentro del agua. En el agua podemos practicar posturas distintas gracias a la flotabilidad que nos permite el líquido. Un lugar exquisito para huir del calor. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que el agua elimina la lubricación vaginal (en este caso los lubricantes de aceite se convertirán en vuestro mejor amigo) y que hay que colocar el preservativo antes de entrar en el agua.
  • Elige bien la postura. Una playa de arena fina y blanca nos invita a tener un sexo de película. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. En la arena tienes que elegir la postura ideal que os permitirá disfrutar al máximo los dos. En este caso, si ella se pone encima evitaréis que pueda entrar arena en su vagina y podréis disfrutar sin preocupaciones.
  • Manten vivo el deseo. El calor asfixiante puede hacer que no tengas de acercarte a un cuerpo que desprende calor y sudor. Así, puedes aprovechar las mañanas y los anocheceres para desatar toda tu pasión.