Caries, entre 60% y 90% de los niños la padecen

Tener caries es sinónimo de falta de higiene que puede terminar en enfermedades graves y hasta perder dientes.

El 100 por ciento de los adultos padece caries que van acompañadas de dolor y molestias severa, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud de la CDMX.

La caries es un trastorno muy común que suele aparecer en los niños y en adultos jóvenes o a cualquier edad. Por culpa de la caries se llegan a perder dientes.

Pero a pesar de que sabemos que las enfermedades periodontales graves pueden provocar pérdidas de piezas dentales, un 20% de los adultos entre 35 y 45 años de edad son quienes más lo padecen, y es algo que podemos prevenir.

La higiene bucal es indispensable para evitar enfermedades complicadas que generen este tipo de males y debemos iniciar con el hábito desde casa y con los niños pequeños. Si los acostumbramos a cepillarse de dos a tres veces al día y consultar al dentista por lo menos dos veces al año, podríamos evitar este tipo de enfermedades.

El cáncer bucal se presenta en la mayoría de los países entre uno y diez casos por cada cien mil habitantes. Las dolencias bucodentales, en niños y adultos tienden a ser más frecuentes en los grupos más desfavorecidos.

Lávate los dientes de dos a tres veces al día

Es por eso que las instituciones públicas y algunas privadas, toman acciones para prevenir y abatir enfermedades relacionadas a la boca, así lo precisó la Secretaría de Salud capitalina, quien por medio de capacitaciones del personal médico y a los promotores de salud de todas las personas que atienden a pacientes para sensibilizar el conocimiento de la salud bucodental y así llegar a las familias, maestros, niños, jóvenes y población en general.

Una mala alimentación, tabaquismo, consumo de bebidas azucaradas, consumo excesivo de dulces y la falta de higiene son algunos de los factores de riesgo para padecer enfermedades bucodentales.

Tener una boca saludable es fundamental para gozar de una buena salud y calidad de vida, recuerda que gracias a los dientes, podemos morder, masticar, sonreír y hablar.