El uso correcto de las fajas

Las fajas sí moldean la figura pero pueden afectar el organismo.

Todas soñamos con un cuerpo escultural sin rollitos ni flacidez. El uso de las fajas puede ayudarnos en tan difícil tarea.

La popularidad de las fajas ha crecido al punto que ya casi nadie toma precaución y su uso es indiscriminado. Sin embargo, hay factores importantes que debes saber antes de su uso.

Se cree que las fajas son inofensivas pero su uso debe ser estrictamente recomendado por un médico. Comúnmente son usadas como complemento de intervenciones médica tales como la extracción de matriz, la exploración abdominal o la liposucción. Esto se debe a que las fajas son prendas de compresión que contribuyen al proceso curativo, disminuyen la inflamación y reducen hemorragias y hematomas, entre otros beneficios.

Es cierto que las fajas moldean la figura pero contrario a lo que se cree, el uso indiscriminado y habitual puede generar problemas en el organismo.

El uso de las fajas generalmente se limita para:

  • Luego de intervenciones médicas. En este caso, serán de la misma talla que el pantalón que usas habitualmente.
  • Después de tratamientos estéticos. En este caso, usa una faja de hasta dos tallas menos que la que acostumbras en tu ropa cotidiana.
  • Uso diario. En tal caso, prefiere las fajas de una o dos tallas menos. El objetivo de moldear la figura es hacerlo paulatinamente, no uses fajas demasiado ajustadas.
  • Postparto.  Especialmente en este caso, busca la asesoría de un especialista.

No olvides que la calidad de la faja también tiene que ver en los beneficios de las fajas.

Antes de elegir una faja, infórmate sobre las tallas y cualidades de cada una. Al usarla, verifica que sea cómoda y que no marque tu cuerpo. Asegúrate de que no afecte tu circulación o tu digestión.