Irak continúa inmerso en la violencia, a 10 años de la invasión militar

Atentados en Irak

Estados Unidos emprendió justo hace 10 años la operación militar “Libertad de Irak“, para a derrocar al régimen de Saddam Hussein, al que acusó de poseer armas químicas, bacteriológicas y nucleares, pese a que los monitores de Naciones Unidas (ONU) dijeron que no las había.

Ante la ofensiva militar, la capital Bagdad cayó el 9 de abril y con ella el régimen de Hussein, pero el conflicto bélico apenas comenzaba y una década después, la guerra se ha cobrado la vida de más de 150 mil iraquíes, aunque se estima que la cifra ronda los 200 mil.

El daño colateral asciende a cuatro mil 488 muertes en las filas de la coalición internacional, la mayoría de soldados estadounidenses, mientras que el costo económico para la primera economía del mundo se calcula en hasta cuatro mil millones de dólares.

“En el caso de Irak, hubo un intento por parte de algunos países para erradicar armas de destrucción masiva que no existían”, dice el diplomático sueco Hans Blix, quien dirigió la Comisión de Control, Verificación e Inspección de Naciones Unidas (UNMOVIC).

Blix, a la cabeza de monitores, buscó las armas de destrucción masiva en Irak y en un reporte señaló no haber hallado indicios significativos, pero su trabajo fue interrumpido por el inicio de la invasión a Irak, país señalado como parte del llamado “eje del mal”.

Colin Pawell, entonces secretario estadounidense de Estado, trabajó para convencer al Consejo de Seguridad de la ONU de la legitimidad de la intervención militar, pero años más tarde reconoció que fue “un tache” en su carrera.

El balance del conflicto iniciado en la nación musulmana “es una vergüenza” para la mayor parte del mundo, pues Irak está muy lejos de ser la democracia por la que abogaban el ex presidente estadounidense George W. Bush y sus aliados, en particular Reino Unido.

La invasión desencadenó un violento conflicto sectario sin precedentes, además de un feroz rechazo a la presencia de las fuerzas estadounidenses y de otras naciones occidentales.

Por un lado los chiitas y los sunnitas, disputándose el terreno liberado, y luego los más radicales de ambas comunidades musulmanas enfrentándose a las fuerzas de la coalición, un caos que favoreció la instalación de la red Al Qaeda en Irak.

Enfrentamientos, bombardeos, atentados y ejecuciones sumarias, predominaban en esos días, pero 10 años después la situación de seguridad permanece precaria. Apenas la víspera, más de 50 personas murieron en ataques contra los chiitas.

La situación derivada de la invasión lanzada por Washington ha provocado fuertes e inmumerables críticas, así como cuestionamientos hacia el gobierno estadounidense, pero ya el mismo Donald Rumsfeld, secretario de Defensa en esa época, admitió “errores”.

Muchas especulaciones surgieron sobre el objetivo de la invasión, pero la que mayor fuerza tuvo fue la relacionada con el petróleo, ya que Irak representaba un punto estratégico por su producción de crudo.

De hecho, luego de la formación democrática del nuevo gobierno iraquí, se produjeron millonarios contratos petroleros con compañías occidentales, muchas de ellas estadounidenses y británicas.